Este artículo analiza el cuento O Espelho (1882), de Machado de Assis, desde la perspectiva del holismo semántico moderado, con el fin de mostrar que la identidad personal puede entenderse como un fenómeno discursivo cuya estabilidad depende de redes de creencias, prácticas de reconocimiento y anclajes semánticos situados. Frente a lecturas psicológicas centradas en la interioridad del personaje, se sostiene que la crisis de Jacobina constituye una desestabilización semántica de la autoreferencia: cuando se retiran las prácticas sociales que lo nombran y lo confirman, el significado del yo se vuelve difuso e indeterminado. La reaparición del uniforme funciona entonces como un dispositivo de reanclaje que reactiva una economía contextual de relevancias, permitiendo recomponer provisionalmente la identidad. El cuento opera así como un laboratorio literario para observar la dependencia semántica del yo y la fragilidad de la identidad cuando fallan sus condiciones discursivas.