Este artículo examina la transformación del método arqueológico desde Michel Foucault hasta Giorgio Agamben, analizando cómo la arqueología se constituye en una vía de acceso al presente a través de la indagación de las condiciones de posibilidad del saber. En Foucault, la arqueología describe los archivos y sistemas de dispersión discursiva que regulan lo enunciable y visible en cada episteme, alejándose tanto de la hermenéutica como de la metahistoria. Su desplazamiento hacia la genealogía incorpora la dimensión política, entendida como el acoplamiento de saberes eruditos y memorias locales en las luchas actuales. Agamben, por su parte, transforma la arqueología foucaultiana mediante la introducción del paradigma como herramienta metodológica, recuperando el pensamiento analógico de Enzo Melandri. Esta paradigmatología permite transitar de singularidad en singularidad sin recurrir a un origen fundante, neutralizando las dicotomías mediante un medio analógico que abre matices suprimidos por la lógica binaria. El concepto de uso [chresis], entendido como voz media donde sujeto y objeto entran en indeterminación, funciona como gozne entre método y vida política. A través del paradigma del esclavo, Agamben expone la inoperosidad constitutiva capturada por los dispositivos soberanos.