El objetivo de este artículo es examinar las razones por las cuales John Rawls considera incompatible su concepción de la justicia como equidad con el modelo del Estado de bienestar capitalista, a pesar de las reiteradas comparaciones y aparentes similitudes entre ambos. En contraposición, Rawls propone como régimen socioeconómico una democracia de propietarios. En primer lugar, se ofrece una breve revisión del marco histórico, político y filosófico en el que se sitúa este debate. A continuación, se presentan y desarrollan los argumentos que evidencian las limitaciones del Estado de bienestar capitalista para asegurar una igualdad y reciprocidad democrática.