Se partirá de la discontinuidad de la obra foucaultiana, concretamente, de la modificación del proyecto de la Historia de la sexualidad para mapear el concepto de placer tal y como funciona entre la propuesta de una “ética de los placeres” y su descripción en La voluntad de saber como un efecto del poder. Se propone considerar al placer como marcador de una ambivalencia del sujeto no resuelta en la obra de Foucault tal y como es desarrollada por Judith Butler para proponer, finalmente, qué aportaciones puede realizar el psicoanálisis a esta ambivalencia del sujeto y los placeres que algunas críticas atendidas en este artículo apuntan como descompensada hacia una libertad irrestricta en la propuesta ética del último Foucault.